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Riesgo país explicado simple

Introducción:

Todos los días, en los noticieros, en las redes y en cualquier charla de café aparece la misma frase: “el riesgo país subió” o “el riesgo país bajó”. Se repite tanto que parece que todos saben qué es, pero casi nadie lo explica. En esta nota vas a entender qué mide, cómo se lee y por qué debería importarte, aunque nunca hayas invertido un peso.

¿Qué es el riesgo país?

El riesgo país es un indicador que mide cuánto más rinden los bonos en dólares de un país en comparación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que se consideran los más seguros del mundo.

Pensalo así: si le prestás plata a alguien muy confiable, te conformás con un interés bajo. Si le prestás a alguien con antecedentes de pagar tarde o de no pagar, vas a pedir un interés más alto para compensar el riesgo de no recuperar tu dinero. Ese interés extra es, en esencia, el riesgo país.

¿Quién lo calcula y en qué se mide?

Existen varios indicadores, pero el más usado en Argentina es el EMBI, un índice que elabora el banco JP Morgan para países emergentes. Se expresa en puntos básicos: 100 puntos básicos equivalen a un punto porcentual.

Es decir, un riesgo país de 100 puntos significa que los bonos del país rinden un 1 % más que los de Estados Unidos. Uno de 500 puntos, un 5 % más.

¿Cómo se lee con un ejemplo?

Supongamos, solo como ejemplo, que un bono del Tesoro de Estados Unidos rinde un 4 % anual. Con un riesgo país de 500 puntos, los inversores le pedirían a otro país un rendimiento cercano al 9 %. Con uno de 1.500 puntos, ese rendimiento subiría a alrededor del 19 %.

Son cifras hipotéticas para entender la lógica, no datos actuales. Lo importante es la idea: cuanto más alto el riesgo país, más caro le sale al país (y a sus empresas) conseguir financiamiento.

¿Por qué sube y por qué baja?

El riesgo país se mueve según la confianza de los inversores en que el país va a poder pagar sus deudas. Si el Estado gasta más de lo que recauda, la desconfianza aumenta. Si el Banco Central tiene más dólares en reserva, hay más tranquilidad para afrontar los pagos. Y cuando se acercan vencimientos grandes y no está claro de dónde sale la plata, el indicador tiende a subir.

También influyen el contexto político y económico, porque las elecciones, los cambios de rumbo o los anuncios de medidas generan expectativas, buenas o malas. A eso se suma el escenario internacional: cuando hay tensión global, los inversores huyen de los países emergentes y el riesgo país sube en casi todos ellos.

¿Cómo te afecta a vos?

Aunque no compres bonos, el riesgo país te toca de forma indirecta. Si al país le cuesta endeudarse, suele pasarle lo mismo a las empresas y, por extensión, al financiamiento que llega a las personas. Además, un riesgo país alto desalienta a las empresas que evalúan instalarse o ampliarse.

Muchas veces también se lo mira como un termómetro de la confianza general, y eso se mezcla con las decisiones de ahorro y las expectativas sobre el tipo de cambio.

¿Qué mitos hay sobre el riesgo país?

El primero dice que un riesgo país alto significa que el país ya está en default. No necesariamente: es una medida de cuánto riesgo perciben los inversores, no una declaración de que el país dejó de pagar.

El segundo dice que si el riesgo país baja, todo mejora enseguida. Tampoco. Una baja ayuda a que el financiamiento sea más barato, pero sus efectos en la economía de todos los días tardan en notarse y dependen de muchos otros factores.

¿Dónde seguir el riesgo país hoy?

Podés consultar el valor actualizado en la portada de riesgopais.com.ar, junto con el dólar en todas sus versiones, las criptomonedas y los metales preciosos. También podés ver su histórico haciendo clic acá.

En resumen:

El riesgo país es el “precio de la desconfianza”: la diferencia entre lo que rinden los bonos de un país y los de Estados Unidos. Se mide en puntos básicos, sube cuando los inversores dudan y baja cuando confían, y aunque parezca un dato lejano, influye en el crédito, la inversión y las expectativas.

En la próxima nota vamos a ver otro número que se nombra mucho y se entiende poco: la brecha cambiaria, y cómo calcularla vos mismo.